A sus 84 años, Teresa Mabel demuestra que la edad nunca es un límite cuando se trata de aprender y adaptarse a los nuevos tiempos. Esta vecina de la zona este de Mendoza se convirtió en un ejemplo de superación al incorporar la inteligencia artificial a su vida cotidiana, específicamente en una de sus grandes pasiones: la cocina.
Todo comenzó cuando Luis Alberto, conocido en la comunidad por su entusiasmo con la tecnología, se ofreció a mostrarle cómo funcionan las herramientas de inteligencia artificial. Lejos de sentirse intimidada, Teresa Mabel escuchó con atención y pronto empezó a explorar por su cuenta.
“Me explicó cómo hacer las preguntas, cómo pedirle que me sugiera recetas con lo que tengo en la heladera. Es como tener una ayudante que sabe de todo”, relata con una sonrisa.
En pocas semanas, Teresa Mabel pasó de no saber qué era la inteligencia artificial a crear sus propias recetas combinando la sabiduría culinaria que acumuló durante décadas con las posibilidades que ofrece esta nueva tecnología. Sus platos, que fusionan el sabor de la cocina tradicional cuyana con propuestas innovadoras, ya son celebrados por toda su familia.
“Ella hace las mejores recetas de cocina que existen en la región”, afirma Luis Alberto, visiblemente emocionado. “Lo que logró Teresa Mabel es extraordinario. Hay personas de 30 años que no se animan a tocar una computadora, y ella a los 84 está creando recetas con inteligencia artificial”.
La historia de Teresa Mabel derriba por completo el mito de que la tecnología es cosa de jóvenes. Con curiosidad, paciencia y esas ganas de aprender que la caracterizan, esta súper mamá inteligente se transformó en una inspiración para toda la comunidad.
“Nunca es tarde para aprender algo nuevo. Si yo pude, cualquiera puede”, sentencia Teresa Mabel mientras anota en su cuaderno la receta que acaba de crear para el almuerzo del domingo.
